Vaya clientela
La verdad, hay días que uno no debería levantarse de la cama, porque para lo que hay que oír o ver, con las pesadillas ya es bastante.
Imagínense ustedes la cara de una de mis compañeras de trabajo cuando una señora se le acerca para pedirle que le venda un colchón, cuya medida la había tomado del que pretendía sustituir, con…una banda elástica…

Y cuando la pobre colega le preguntó a la señora si la medida la había tomado con la banda en su estado normal o estirada, ésta no supo qué responder. ¡Ni se acordaba, la muy petarda!
O imagínense ustedes mi cara cuando un cliente entra en la tienda y me pide un soporte de TV LCD para colgar de la pared un BlueSky comprado en el Carrefour.
Le pregunto el tamaño y me dice que 40 pulgadas.
Le recomiendo uno de 55 € y me dice que es caro, a lo que le respondo si le parece más caro el soporte o que se le caiga el LCD si monta uno barato. Y me contesta que lo compra si se lo montamos nosotros.
Menos mal que cuando hice el cursillo de atención al cliente me enseñaron a no soltar frases del tipo “me cago en tu puta madre” o “que te den por el culo, gilipollas”. En lugar de eso, nos sale un “no, señor, eso no podemos hacerlo“.
Y ya no les digo nada cuando los niñatos de turno confunden su ignorancia en temas de informática con averías de la máquina en sí.
La última, aparte del problema ya comentado del windows Vista, es la tontería con que vino una niñata de 20 años, para devolver una webcam de Logitech porque “se veía azul”. Al explicarle que eso podría ser por la luz del monitor, me contestó con un seco y cortante “¿qué tiene que ver la luz del monitor con que se vea azul, caballero? ¡Venga ya!”.
Y después de hacer la instalación de los drivers en un ordenador de la tienda, conectar la citada webcam y comprobar que todo iba bien y la imagen perfecta, vuelve a soltar otra frase para la posteridad: “¿Y por qué aquí se ve bien?”
No me corté en decirle que, seguramente, por no leer el manual, no habría configurado adecuadamente la cámara después de la instalación, con lo que la imagen se vería mal. Cogió la bolsita con la misma y se fue, sin pedir disculpas por su actitud, eso sí. Hay que mantener el estatus de niñato imbécil, eso cuesta mucho de adquirir.

Necesito vacaciones, lo sé, pero lo malo es que a la vuelta siempre habrá un par de gilipollas por día…o tres…
Imagínense ustedes la cara de una de mis compañeras de trabajo cuando una señora se le acerca para pedirle que le venda un colchón, cuya medida la había tomado del que pretendía sustituir, con…una banda elástica…
Y cuando la pobre colega le preguntó a la señora si la medida la había tomado con la banda en su estado normal o estirada, ésta no supo qué responder. ¡Ni se acordaba, la muy petarda!
O imagínense ustedes mi cara cuando un cliente entra en la tienda y me pide un soporte de TV LCD para colgar de la pared un BlueSky comprado en el Carrefour.
Le pregunto el tamaño y me dice que 40 pulgadas.
Le recomiendo uno de 55 € y me dice que es caro, a lo que le respondo si le parece más caro el soporte o que se le caiga el LCD si monta uno barato. Y me contesta que lo compra si se lo montamos nosotros.
Menos mal que cuando hice el cursillo de atención al cliente me enseñaron a no soltar frases del tipo “me cago en tu puta madre” o “que te den por el culo, gilipollas”. En lugar de eso, nos sale un “no, señor, eso no podemos hacerlo“.
Y ya no les digo nada cuando los niñatos de turno confunden su ignorancia en temas de informática con averías de la máquina en sí.
La última, aparte del problema ya comentado del windows Vista, es la tontería con que vino una niñata de 20 años, para devolver una webcam de Logitech porque “se veía azul”. Al explicarle que eso podría ser por la luz del monitor, me contestó con un seco y cortante “¿qué tiene que ver la luz del monitor con que se vea azul, caballero? ¡Venga ya!”.
Y después de hacer la instalación de los drivers en un ordenador de la tienda, conectar la citada webcam y comprobar que todo iba bien y la imagen perfecta, vuelve a soltar otra frase para la posteridad: “¿Y por qué aquí se ve bien?”
No me corté en decirle que, seguramente, por no leer el manual, no habría configurado adecuadamente la cámara después de la instalación, con lo que la imagen se vería mal. Cogió la bolsita con la misma y se fue, sin pedir disculpas por su actitud, eso sí. Hay que mantener el estatus de niñato imbécil, eso cuesta mucho de adquirir.
Necesito vacaciones, lo sé, pero lo malo es que a la vuelta siempre habrá un par de gilipollas por día…o tres…
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