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De seguridades sociales o cómo torearse a un español con sus impuestos

Lo que sigue es una parábola escrita por un amigo que forma parte de la comunidad de usuarios Macintosh en Mac Club.
La reproduzco aquí porque me parece que deja bien claro lo que representamos ante nuestros políticos y ante nuestro sistema de la
SS (Seguridad Social, para el que sospeche otra cosa).
Su autor es
Jorge Díaz, más conocido como JdeQ y fue publicado el día 1 de Octubre en Mac Club, foro propiedad de Alberto Lozano.
El texto que sigue está copiado de forma íntegra, sin quitar ni poner una coma:
Les voy a contar a ustedes una bonita (?) parábola.

Permitidme que os tutee al presentaros a… digamos…  Fulanito, cuyas vicisitudes nos ayudaran a conocer, lo que yo llamaría “Cultura de las Ayudas Envenenadas”.

Pues resulta que era que se era que un día, por circunstancias que no viene al caso relatar, Fulanito enfermo y tras una temporada de recibir altas y bajas médicas, al final, acabo por ser dado de baja indefinidamente, — ósea, perdió su trabajo por “final de contrato”,  o mejor dicho aún, al  alcanzar la fecha que constaba en el despido que le obligo a firmar junto con el contrato un tal José Ramón Gil, honrado empresario gallego —, por lo cual la baja laboral y sin que los galeno consiguieran identificar la dolencia de Fulanito, se alargo en el tiempo.
Hasta que un buen día de primavera, una señora Inspectora Médica de Compostela, con tan mal nombre como pericia, María Isabel Benasach Rey, decidió que por una “lumbalgia” “…no se justificaba estar de baja…”.

Buen ojo clínico el de la inepta, ya que meses después se demostró que lo que ella definía como lumbalgia no era sino una enfermedad degenerativa ósea que le devoraba la columna vertebral, entre otros huesos, al bueno de  Fulanito.

La tal María Isabel Benasach Rey, recordemos bien su nombre no valla a ser que nos la encontremos en un callejón oscuro, no llego a ver cumplido su deseo de cambiarse con la situación Fulanito, que así lo despidió de su consulta.

Al cabo de 6 meses, cuando Fulanito, sin prestación económica pese a acumular suficiente cotización, volvió a pedir una revisión de su caso para recuperar sus derechos, descubrió que había sido dado de baja como trabajador activo, perdiendo todos su derechos como tal.

La única forma de recuperarlos era trabajando o pleiteando contra la inepta.

Pero a tal fecha, Fulanito ya era Minusvalido, con lo cual le era imposible que volver a su antiguo trabajo como peón en una fabrica del sector de la madera y el corcho.

–¡¡Que busque trabajo en una obra!!— dijo el el cabrón de Gil, con perdón de los óvidos.

Cierta amiga, trabajadora del INSS, le aconsejo que buscara a alguien que le hiciera un contrato ficticio pero legal, que se diera de baja el mismo día que entrara en vigor porque así recobraría sus derechos adquiridos de trabajador y podría tener prestaciones como  tal.
Primero año y medio de baja y luego invalidez laboral con la correspondiente pensión de invalidez, —no se hagan ilusiones que también son una mierda —, a las cuales hubiera tenido derecho por cotizaciones de nos ser por la ineptitud de la tal Benasach.

Pero claro, encontrar a alguien que hiciera un pequeño chanchullo como este, era muy difícil, sobre todo si solo podía beneficiar a Fulanito y no al chanchullero.
Como bien dijo su antiguo jefe, José Ramón Gil, de Noya, —tengan cuidado de no pisarle, que la mierda huele—, que no podía arriesgarse a cometer una irregularidad como esa en la contratación, aunque fuera pequeña.
Fulanito se preguntó entonces, porque era peor hacer un contrato de más, que 100 contratos fraudulentos cada tres meses, que es lo que hace para evitar que los curritos adquieran ningún tipo de derecho laboral, al igual que cada tres años los manda seis meses al paro para que no sean fijos. O se pasa por el forro de los cojones las normas de seguridad y salubridad en el trabajo, con algún resultado de muerte incluso, —sin que halla inspector de trabajo que diga esta boca es mía, porque esta bien cerrada de billetes—.
La respuesta es fácil, esta pequeña irregularidad que hubiera sacado a Fulanito de la miseria no beneficiaba en nada a José Ramón Gil, prócer de la Barbanza.

Pero sigamos con la odisea de Fulanito, que apenas acaba de empezar.

Le habíamos dejado sin prestaciones como trabajador y dado de baja como elemento activo en la seguridad social, por lo que, a todos los efectos dejaba de tener derecho a atención medica pública.

Sí, sí, sí, ya se, todos los españoles tienen derecho a recibir prestación sanitaria gratuitas pero… hay una pequeña trampa legal que se aplica a indigentes, pobres, menesterosos y marginales en general.

O no tan marginales.

No. a extranjeros de turismo sanitario no les afecta, no.

Si un español es “dado de baja”  como elemento activo y no pasa a depender de la cartilla de otro español “activo”; padre, hijo, primo, cónyuge, habilitado de clase pasiva… lo que sea, pese a ser atendido siempre, puede la seguridad social exigirle el pago de tales atenciones.

¿Sabíanlo ustedes?, pues sí, fue una de las primeras cosas que descubrió Fulanito cuando comenzó su peregrinaje de oficina de asuntos sociales en oficina de asuntos sociales.

No es el primer caso en el que la Seguridad Social o el Sergas pide que una persona abone los servicios sanitarios, sobretodo los hospitalarios, incluso por vía ejecutiva (?), a una persona por no ser “elemento activo” o asimilado a la cartilla de un “elemento activo”.

Un español “inactivo” debe pagar, pero un yanqui de turismo sanitario no, la cosa es así de cosmopolita.

Pero hay soluciones, claro, se puede pedir una prestación por falta de recursos… previa demostración de que se esta falto de ellos, que no se poseen bienes, se es huérfano y solo en la vida y hasta tontito, no te jode.

Bueno, el caso es que Fulanito, ante la imposibilidad de obtener un contrato, la dificultad de conseguir un trabajo y la precariedad creciente de su situación, opto por solicitar ayudas que a tal fin existen… en teoría… de programa político izquierdoso.

Socialdemócrata a lo sumo.

Ayudas que están diseñadas para intentar sacar de la marginalidad y la indigencia a personas en situaciones extremas, como las Rentas de Inserción Social, de distinto nombre según la autonomía o el político que se colgara la medalla.

Las cuales, ademas de tener que demostrar que uno no tiene ni bienes, ni ingresos, ni ayudas, ni familia, ni perrito que le ladre, obligan al perceptor a seguir un “Programa de Inserción Social y Laboral”, consistente en asumir hábitos higiénicos, tanto personales como en su vivienda. Realizar actuaciones encaminadas a abandonar sus drogodependencias. Asistir a cursillos que le permitan conseguir algún tipo de cuantificación laboral. Aceptar realizar búsqueda activa de empleo y aprender normas de convivencia social que le ayuden a integrarse en su entorno, como por ejemplo, aprender el idioma.

Pero claro, Fulanito, pese a no haberle ido bien en la vida, se lava el culo casi todos los días y mal que bien, su piso, “… ¿Piso,  no chavola?…”, esta limpito y ordenadito.

Con tele y hasta ordenador… varios ordenadores… Que indigente tan raro y tan poco mediático, ¿no?

Ni bebe, ni fuma y mucho menos cabalga. Y salvo el chocolate negro, pocas dependencias tiene.

Hasta ha hecho dos carreras,  (a medias, eso síWinking y es un profesional cualificado, experimentado, y hasta respetado por unos pocos, que ante la sugerencia de hace búsqueda activa de empleo pregunta “¿Hay alguna forma de buscar empleo pasivamente?”, y si no trabaja es porque ni puede, que esta “malito”, ni encuentra, que esta jodido lo de ser minusválido y cuarentón sobradamente preparado.

Y como que es del país, así que hablar, habla poco. Pero porque tiene poco que decir.

Pues las “asistentes sociales” se quedan un tanto desorientadas, sin saber muy bien que hacer con él.

El caso no les viene en el libro.

Por suerte… es un decir… la condición de minusválido, a esas alturas “certificado”, facilita una vía opcional para percibir las ayudas correspondientes, dejando en segundo plano la necesidad de cumplir con el mencionado “proyecto de integración social”.

—“…Porque que acabes alguna de las carreras esta un poco fuera de los objetivos de estos planes de integración…”

Y en estas tenemos a Fulanito, percibiendo una renta de 480 euros, éxcluyente para cualquier otro ingreso.

Paremonos a considerar este punto porque es muy significativo, Éxcluyente para cualquier otro ingreso.

Pero las RISGA no son permanentes, tienen una duración máxima posible, por lo que no era solución para Fulanito, así que se le aconsejo solicitar también una PNC; Pensión No Contributiva, en concepto de invalidez igual o superior al 65%.

¿Y que es una PNC?, pues una ayuda que al igual que una RISGA no es permanente, pero que a diferencia de esta, es indefinida mientras no cambien las circunstancias del interesado… no cambien sus circunstancias mínimamente y me explicare.

La PNC esta en unos 330 euros, según autonomía y año, ya que su cuantía se calcula en función del interesado —poco, que hay muchos requerimientos cuasi imposibles para aumentarla— y el Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples, IPREM, que para que nos entendamos, viene a ser  como el Salario  Mínimo Interprofesional, pero más miserable.
Fijado para el año 2.008 en 517 euros mensuales o 6.200 euros anuales.

Meditemos un segundo, sobre este último párrafo. 517 euros al mes.

Fulanito sintió una patada en sus delicados cojones al enterarse que le quitaban la RISGA porque le concedían una PNC y eran incompatibles entre si, ya que perder 150 euros al mes en sus circunstancias es. Digámoslo claramente. Una putada.
Pero como quiera que le vendieron que la PNC era de duración indefinida y la RISGA no, y ademas tiene la consideración sanitaria de pensionista, con lo que te ahorras los medicamentos y la RISGA no, pues se conformo y se preparó para seguir buscándose la vida para complementar tan magros ingresos y poder sobrevivir a espera de tiempos mejores… o no…

—Pero ten cuidado, porque te lo descuentan de la pensión.

—¿Que como cualo?

Sí señor, la PNC, al igual que la RISGA es Éxcluyente con cualquier otro ingreso.

Pero de manera muy sutil.

Me centrare en la PNC que es la que conoce a fondo Fulanito.

Lo que le dijeron a Fulanito al concederle la PNC fue que era compatible con rentas del trabajo o de otro tipo, pero lo que no le dijeron en un principio fue que es compatible pero solo un poco.

Si el total de los ingresos demostrables del interesado alcanza una suma igual a el IPREM, 6.200 euros, recordémoslo, no pasa nada, pero si supera esta cantidad, cualquier incremento se descontara de la pensión a percibir en el siguiente ejercicio.

Sí, si Fulanito consigue reunir, digamos, 617 euros mensuales, —¡lástima!, tendrá que renunciar al yate—, superaría en 1.200 euros el IPREM, y se descontaría el 50% de esa cantidad de la pensión del siguiente ejercicio. Es decir, percibiría no 330 euros sino solo 280 euros mensuales.

Y no solo eso sino que si alcanzara unos ingresos mensuales de 775 euros, 9.300 euros anuales, la prestación mensual de la PNC se extinguiría.

Nada, cero, nacing.

Eso sí, se extingue la prestación, pero no la PNC en si misma, que de poderse demostrar una nueva situación de ingresos mínimos o nulos, podría retomarse mediante solicitud.

Y aquí es donde entra el concepto mencionado de “Cultura de las Ayudas Envenenadas” porque si se han mantenido ustedes atentos a los párrafos relevantes y salvo que sean muy lerdos, ingenuos o implicados en el ajo, se habrán dado cuenta del fallo en el razonamiento que justifica la RISGA  y la PNC.

Esto es: ¿ALGUIEN PUEDE VIVIR CON 480 EUROS AL MES SIN NINGUNA OTRA AYUDA DE NINGUN TIPO?

¿Y con 330?

Lógicamente, un perceptor de una de estas ayudas y recordemos que para acceder a ellas hay que estar muy por debajo de los varemos que fija el IPREM, no puede tener ingresos o serán ínfimos, pero con la Ayuda tendrá por sus santos cojones que seguir buscándose la vida para alcanzar unos ingresos mínimos suficientes para la supervivencia y si Zapatero o Rajoy son capaces de vivir seis meses, sobrevivir, con 517 euros al mes me como públicamente el ordenador con el que estoy escribiendo este relato.
Y es aluminio del bueno. Soy un indigente raro… ¡Uy!, ¡No!, ¡Fulanito es un indigente raro!, yo solo escribo, que cosnte.

Todo esto le aboca, al perceptor, me resisto a llamarlo beneficiario que beneficio hay más bien poco,  a la economía sumergida y la marginalidad, porque no puede percibir oficialmente nada más que 187 euros a mayores al mes y nada en absoluto en el caso de la RISGA.

¿De que coño vive?, ¡Pues de los trapicheos que pueda pillar, no te jode!

Y que nadie se entere, discretito y sin montar bulla que te vigilamos.

Porque si percibe cantidades de forma transparente, el año siguiente estará condenado a la indigencia.

¿Que como es esto?, fácil, si una persona consigue un sueldo basura, un trabajo en prácticas o una suplencia eventual de un mes, que es lo que a Fulanito le sugieren que tiene que aceptar, si suma mas  de 3.000 euros a mayores en un año, sumado a su pensión, significara que el año siguiente no percibirá ayuda de ninguna clase. Aunque siga consiguiendo esos 3.000 euros, estará abocado a vivir con 250 euros al mes.
Eso si tiene suerte, claro, si no, nada de nada.

¿Como podrá sobrevivir con eso?, me pregunto yo.

Sí claro, en tal casos podrá, demostrando tal situación — en el siguiente ejercicio que es lo que consta, claro esta—, y volver a solicitar la ayuda, que tardar meses en ser concedida, por supuesto, y si para entonces estas vivo volveremos a la casilla de salida.

Osea que a un perceptor de una ayuda supuestamente indicada para salir de la marginación y la indigencia se le condena a ocultar sus ingresos para poder seguir manteniendo esos ingresos que en suma son ínfimos e inferiores al mínimo necesario para la supervivencia, porque si no se le dejara con menso aún y tardara años en volver a recibir algo, si logra recibirlo.

¿Que mezquina y perversa cabeza de leguleyo?, ¿que estúpida estulticia de político?, pueden haber justificado como medida de alcance social un sistema tan absurdo.

—“… quizás deberías pensar en marcharte y emigrar a otro lado, si aquí no tienes buenas expectativas de futuro…”

—¿Con que recursos me marcho? Porque ademas, oye, parece que lo que queréis es quitaros mi problema  de encima y que carguen otros con él?

—”¡¡¡¡No, no, no es eso!!!!, solo que como no eres gallego, quizás te fuera mejor en otra región…

—Ya. Claro…

No, si Fulanito tiene pocos motivos para apreciar el dulce caracter gallego.

No, si ya se, es que hay mucha picaresca y mucho sinvergüenza. Mucho profesional de la mendacidad, que vive, y muy bien, a costa de percibir ayudas y prestaciones por todos los rincones.
Expertos en recovecos administrativos y tramites burocráticos, al día de requisitos y calendarios, artistas del victimismo con mercedes a la puesta…
Mucha ayuda para maquinaria agrícola en forma de Audi de lujo, —ya se que no es lo mismo pero es del mismo palo —
No si ya se, es que siempre ha de pagar los cacharros rotos el más ingenuo y honrado, a costa del beneficio del sinvergüenza. Del canalla como Gil o la inepta como Benasach.

Y así dejamos al bueno de Fulanito, que como empezó a recibir al PNC a mediados de año, ignorante él, ha hecho cuentas tarde y temblado anda, ya que como le pidan extractos bancarios, tonto él, en vez de solicitarle solo los ingresos oficiales para justificar al percepción de la PNC, el año que viene se tendrá que quitar el hambre a bofetadas, ya que al día de la fecha sus “ingresos totales” alcanzan los 8.000 euros anuales, —si es que no necesita ninguna prestación, ¡¡¡que lujo 2.000 anuales!!!— , con lo que su PNC se quedaría en 250 euros y a ver como coño come días alternos, por lo menos.

Pero ya veo alguna cara; ¿Como va a ser esto así? ¿Tales cosas y desatinos se sabrían, no?

Pues… ¡No!, No se saben. Porque como antes dije, estas “ayudas envenenadas” están destinadas a personas de muy baja condición o listos profesionales. Son para marginados sociales, o vividores. Son para ignorante y hasta tarados o para satisfacer nepotímias.
Los afectados o no saben, o no pueden, o no se les ocurre pararse a analizar la situación y ya están curtidos en recibir hostias.
O bien están muy interesados en mejor no meneallo.

Es extremadamente raro que aparezca un Fulanito con la mínima cultura y sentido crítico para intentar, no ya denunciar, que mejor se esta calladito por lo que le conviene, sino tan siquiera para analizar el absurdo de la “Cultura de las Ayudas Envenenadas”.

Así que si lo cuentan ustedes y les preguntan, yo no se quién es Fulanito y no se nada, ¿entienden?

Y esta es la parábola que quería yo relatarles, a cuento de los previsibles recortes en materia social que se nos vienen encima para poder asumir las perdidas publicas ocasionadas por tantas ganancias privadas de las economías creativas, las finanzas imaginativas, las contabilidades experimentales y en resumen, la rapiña y desvergonzada avaricia de la patronal, la banca, las multinacionales, el banco mundial y la trilateral, por poner ejemplos de tanta buena gente, tan amiga del Rajao y su puta madre.
Que me temo muy mucho, que los requisitos para las ayudas del 2.009 pasaran por un viaje a Fátima arrastrándose con los mismísimos cojones.

Y cada lector haría bien en poner sus barbas a remojar, sacar conclusiones y tomar sus medidas, que nadie tiene el futuro asegurado y mañana… quién sabe… pueden apellidarse Fulanito.

Pero no pasa nada señores, que todo esto es un relato, en la vida real, estas cosas no pasan, ¿verdad?

Y si no es verdad, yo lo digo, que si no lo digo… ¡¡¡REVIENTO!!!

—Autorizo la reproduccion UNICAMENTE INTEGRA por cualquier medio, citando la procedencia—
Jorge Diaz Al Baraka
Vallekano en exiliado galicia
Fenecido y resucitado temporalmente como zombi
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