DivX, divex, divequis, divix…
Como bien sabe casi nadie, el divx (léase div-ex, porque es un “palabro” anglosajón) es un codec y formato de codificación de vídeo con compresión y pérdida, lo cual lo hace ideal para almacenar vídeo con cierta calidad en relativamente poco espacio físico. En Wikipedia tenéis más info en perfecto castellano.
Lo triste es que la inmensa mayoría del mundo asocia este formato a “películas piratas”. En “la mayoría del mundo” incluyo a gente de la ralea de la sgae, que de tecnología tienen un nivel de conocimiento cercano a 1, en una escala del 1 al 10. Los políticos están un poquito por debajo, aunque parezca imposible, pero los hechos lo demuestran.
Bueno, a lo que iba; resulta que a mí el codec en cuestión ni me molesta ni me deja de molestar, ni me parece mejor ni peor que otros codecs, simplemente está ahí y tiene sus aplicaciones (legales o no).
Lo que realmente me molesta es el hecho de que la mayoría de la gente que hoy en día quiere montar un sistema de cine-en-casa dé una importancia suprema a que el reproductor de DVD, elemento muy importante en el sistema, sea capaz de reproducir dicho formato. Para los que no lo sepan, trabajo como dependiente en un comercio donde, además de otras cosas, se vende imagen y sonido.
Veamos un ejemplo real, por desgracia bastante frecuente: entra un señor a la tienda y pregunta por un PLASMA o LCD-TFT bien grande para ver las pelis como en el cine. Se le ofrece un completo abanico de posibilidades, de todos los tamaños y precios, ajustando las necesidades reales del cliente con su presupuesto, que curiosamente siempre tiende a ser lo más bajo posible.

Después de haber elegido un televisor de poco más de 3000 €, de última generación, 42", LCD-TFT, de alta definición, con HDMI y (muy importante, esto lo recalcan mucho) con TDT integrada, pasamos a la elección de la fuente: el DVD.
Cuando al sujeto en cuestión se le plantea la elección de un modelo a la altura del televisor, lo primero que preguntan es: “¿tiene divequis…?”
Y ya es cuando empiezo a frustrarme, cuando no a ponerme de mala leche.
Y le respondo que no, pero que tiene scan progresivo, una naturalidad y suavidad en las transiciones de color soberbias, un sonido muy nítido y todo eso que, siendo cierto, les importa un bledo.
La siguiente respuesta del cliente suele ser: “¿…doscientos ochenta y nueve euros…? ¿Y encima sin divequis? ¿Y no graba? Pues para comprarme esa porquería me voy al Carrefour, que tienen uno con divequis a sesenta y cinco euros…”
Y a mí se me queda cara de consternación y no me queda más c… que ofrecerle un DVD con el maldito formato. De nada sirve advertirle que, a pesar de lo que crea, la imagen de las películas “que-se-baja-de-internet” para nada van a verse con calidad en tamaño televisor. Algunos incluso llegan a poner en entredicho la calidad del mismo cuando les adviertes esto; creen que los LCD´s son aparatos mágicos que devuelven a “la película” el esplendor que no logran ver con su antiguo televisor de 25" de hace 12 años.
Y no os cuento los cabreos que tenemos que soportar los vendedores cuando, ya en casa, muchos clientes comprueban que el tan caro LCD “se ve” muy mal con la señal analógica de antena (con 8 años de uso) y con su “magnífico” reproductor de DVD de 65 € del Carrefour…
En fin, espero que vosotros seáis más inteligentes y hagáis buena elección en vuestro sistema de cine en casa.

Lo triste es que la inmensa mayoría del mundo asocia este formato a “películas piratas”. En “la mayoría del mundo” incluyo a gente de la ralea de la sgae, que de tecnología tienen un nivel de conocimiento cercano a 1, en una escala del 1 al 10. Los políticos están un poquito por debajo, aunque parezca imposible, pero los hechos lo demuestran.
Bueno, a lo que iba; resulta que a mí el codec en cuestión ni me molesta ni me deja de molestar, ni me parece mejor ni peor que otros codecs, simplemente está ahí y tiene sus aplicaciones (legales o no).
Lo que realmente me molesta es el hecho de que la mayoría de la gente que hoy en día quiere montar un sistema de cine-en-casa dé una importancia suprema a que el reproductor de DVD, elemento muy importante en el sistema, sea capaz de reproducir dicho formato. Para los que no lo sepan, trabajo como dependiente en un comercio donde, además de otras cosas, se vende imagen y sonido.
Veamos un ejemplo real, por desgracia bastante frecuente: entra un señor a la tienda y pregunta por un PLASMA o LCD-TFT bien grande para ver las pelis como en el cine. Se le ofrece un completo abanico de posibilidades, de todos los tamaños y precios, ajustando las necesidades reales del cliente con su presupuesto, que curiosamente siempre tiende a ser lo más bajo posible.
Después de haber elegido un televisor de poco más de 3000 €, de última generación, 42", LCD-TFT, de alta definición, con HDMI y (muy importante, esto lo recalcan mucho) con TDT integrada, pasamos a la elección de la fuente: el DVD.
Cuando al sujeto en cuestión se le plantea la elección de un modelo a la altura del televisor, lo primero que preguntan es: “¿tiene divequis…?”
Y ya es cuando empiezo a frustrarme, cuando no a ponerme de mala leche.
Y le respondo que no, pero que tiene scan progresivo, una naturalidad y suavidad en las transiciones de color soberbias, un sonido muy nítido y todo eso que, siendo cierto, les importa un bledo.
La siguiente respuesta del cliente suele ser: “¿…doscientos ochenta y nueve euros…? ¿Y encima sin divequis? ¿Y no graba? Pues para comprarme esa porquería me voy al Carrefour, que tienen uno con divequis a sesenta y cinco euros…”
Y a mí se me queda cara de consternación y no me queda más c… que ofrecerle un DVD con el maldito formato. De nada sirve advertirle que, a pesar de lo que crea, la imagen de las películas “que-se-baja-de-internet” para nada van a verse con calidad en tamaño televisor. Algunos incluso llegan a poner en entredicho la calidad del mismo cuando les adviertes esto; creen que los LCD´s son aparatos mágicos que devuelven a “la película” el esplendor que no logran ver con su antiguo televisor de 25" de hace 12 años.
Y no os cuento los cabreos que tenemos que soportar los vendedores cuando, ya en casa, muchos clientes comprueban que el tan caro LCD “se ve” muy mal con la señal analógica de antena (con 8 años de uso) y con su “magnífico” reproductor de DVD de 65 € del Carrefour…
En fin, espero que vosotros seáis más inteligentes y hagáis buena elección en vuestro sistema de cine en casa.
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