Lección magistral de economía
10/06/09 21:19 Archivado en: Humor
Agosto, una pequeña ciudad de costa, en plena temporada; cae una lluvia torrencial desde hace varios días. La ciudad parece desierta.
Todos tienen deudas y viven a base de créditos. Por fortuna, llega un ruso forrado y entra en un pequeño hotel con encanto.
Pide una habitación, pone un billete de 100€ en la mesa del recepcionista y se va a ver las habitaciones.
El jefe del hotel coge el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.
Éste coge el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.
A su turno éste se da prisa a pagar lo que le debe al proveedor de pienso para animales.
El del pienso coge el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con la prostituta a la que hace tiempo que no paga.
En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.
La prostituta coge el billete y sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado.
En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, coge el billete y se va de la ciudad.
Nadie ha ganado un euro, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza.
Moraleja: Si el dinero circula se acaba la crisis.
Todos tienen deudas y viven a base de créditos. Por fortuna, llega un ruso forrado y entra en un pequeño hotel con encanto.
Pide una habitación, pone un billete de 100€ en la mesa del recepcionista y se va a ver las habitaciones.
El jefe del hotel coge el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.
Éste coge el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.
A su turno éste se da prisa a pagar lo que le debe al proveedor de pienso para animales.
El del pienso coge el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con la prostituta a la que hace tiempo que no paga.
En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.
La prostituta coge el billete y sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado.
En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, coge el billete y se va de la ciudad.
Nadie ha ganado un euro, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza.
Moraleja: Si el dinero circula se acaba la crisis.

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