Lo que nos cuesta windows | Personal | ZaraChrome


Lo que nos cuesta windows

Cuando mucha gente piensa en comprar un ordenador personal no se para a pensar antes en el sistema operativo que usará con él.
Dan por sentado que el ordenador “viene” con windows, en cualquiera de sus sabores. Ni siquiera conocen lo que es Linux, o Mac OS, o Solaris, por poner unos pocos ejemplos.
Muchas veces el determinante a la hora de comprar uno de estos cacharros es la economía. Que si en el Carrefour han visto uno a 600 €, que si en el Alcampo otro a 459 € y en la tienda del barrio otro a 359 €, además de los que han visto en El corte Inglés, a 1499 €, pero claro, esos son de marca; son hachepé, o delllllll…(pronúnciese con la punta de la lengua en el cielo del paladar).

Sin embargo yo uso un Apple Macintosh, más conocidos por ahí como machíntos, con tilde en la i, porque hasta para eso los hay lerdos. ¿Tan difícil es recordar como se pronuncia una palabra que has oído en la tele?
Ah no, es que se pronuncia así, porque se lo ha dicho el “tésnico” de la tienda del barrio, que para eso es “informástico” y entiende un montón.
Claro.
Y como es técnico vende pc´s clónicos con windows preinstalado.
Si es que es listo el tío. ¿Cómo iba a subsistir, si no es arreglando los desaguisados de un sistema operativo mal parido desde sus inicios, cuando era una vulgar copia del Mac OS de 1984? Fijaos si era malo, que la primera versión “potable” que vio la luz de forma comercial era la 3.1, en el año 1991.

Y todo este lío que ha montado microsoft nos cuesta mucho dinerito. Dinerito que perdemos (yo lo doy por perdido) cada vez que la Administración Pública sucumbe al señuelo de regalos de muchas máquinas a condición de que tengan windows preinstalado, porque cada vez que mi esposa, o mi hermano, o un amigo, o yo, vamos a gestionar cualquier tipo de documentación y nos encontramos con el característico “los ordenadores no funcionan”, nos pasa que:
Perdemos tiempo.
Perdemos dinero empleado en gasolina, o en taxis, o en autobuses (guaguas en Canarias).
Perdemos días u horas de trabajo.
Perdemos los nervios (y con ello salud).
Volvemos a perder dinero con lo que nos gastamos en farmacia. Sí, sí, porque el estrés termina pasándote factura.

La semana pasada, sin ir más lejos, mi esposa tuvo que ir dos veces al INEM porque uno de los dos días que fue “los ordenadores no funcionaban”.
Le costó pedir favores para recoger a la niña en el cole y cuatro viajes en taxi.
Hoy lunes ha ido a una entidad bancaria para hacer una transferencia y ha tenido que esperar tres horas hasta que se solucionó “un incidente con los ordenadores”.

Y no digamos del tiempo que se pierde cada vez que una de estas maquinitas es infectada por virus, troyanos, programas espía, etc.
Y el tiempo que nos hacen perder a los que trabajamos con ellas.
Debido a mi trabajo tengo que pelear diariamente con esos monstruitos que llamamos “wintels” (windows + Intel), tanto porque los usamos en la tienda en que trabajo, como porque también los vendemos. No pasa una semana sin que nos llame un cliente para quejarse de que el sistema se cuelga, o de que se le cuela un virus, o de que la adsl no se instala a la primera.
Y podría seguir, pero es un aburrimiento. Y una pérdida de tiempo (de nuevo).

Y no digamos cuando tenemos que hacer cualquier consulta telefónica. Por ejemplo, una de mis favoritas es cuando tenía que llamar a Telefónica, hace algunos años, para formalizar algún alta en Movistar, para los clientes de la tienda en que trabajo.
Algunas veces la operadora me decía aquello de “lo siento, llame más tarde porque la aplicación no funciona”.
La aplicación era el sistema usado para gestionar los contratos de Movistar.
Mi respuesta era siempre la misma: “claro, es que usan windows ¿no?”.
Muchas veces, la operadora de turno me confesaba un “sí, es que no va muy bien hoy”.
Me hubiese gustado saber que días iba bien, para llamar en aquellos momentos.

En fin, gracias a la elección que hice hace años, cuando llego a casa me olvido de que tengo delante un ordenador y me centro en lo que quiero hacer, que no es poco.
Tanto me da por editar vídeo, hacer retoques fotográficos, editar sonido, escuchar música mientras leo el correo, o grabar un cd para el coche, o un DVD con los momentos de la vida de mi hija, escribir locuras como ésta…
Y me olvido por completo de que no tengo antivirus (porque no me hacen falta), de que uso un sistema UNIX (porque el Mac OS X es un UNIX) y de preocuparme de acordarme como usar cada programa, porque si de algo podemos presumir los que usamos Mac es de estabilidad, facilidad de uso, homogeneidad en las aplicaciones y (sobre todo) seguridad y satisfacción al usar un ordenador.

Nota: los nombres de windows y microsoft han sido escritos intencionadamente con minúsculas.
blog comments powered by Disqus