Un curioso (y laborioso) experimento | Apple, Humor | ZaraChrome


Un curioso (y laborioso) experimento

El pasado sábado día 1 de Octubre estaba yo tan contento haciendo limpieza de aplicaciones que ya no necesito en ordenador cuando se me ocurrió hacer un curioso experimento.
Resulta que mi G4 ya tiene tres añitos recién cumplidos y salvo una vez a los seis meses de comprado, que le cambié el disco duro por otro de más capacidad, jamás he tenido necesidad de formatear y reinstalar, tal como ocurre con los wintel cada diez o doce meses.
Siempre se ha ido actualizando el sistema a través de internet y dos veces a través de cd´s o dvd´s de sistema, cuando han salido las actualizaciones “gordas”, las de pago.
Es decir, desde el sistema 10.1.5 que traía hasta el 10.4.2 que tengo ahora, todo se ha ido actualizando sobre lo anterior.
Y a eso hay que añadir que se han instalado cientos de aplicaciones, versiones alfa, beta, finales, demos, programas pequeños, programas grandes, muy grandes, programas que dejaban rastros en el sistema, en forma de preferencias, archivos ocultos o invisibles, etc.
Y jamás uno de esos programas me obligó a reinstalar nada, ni el sistema.
Infinidad de veces he visto aplicaciones de windows que machacaban librerías dinámicas (DLL) por otras más antiguas en la carpeta de sistema, sin avisar, por supuesto, como corresponde a toda buena aplicación de windows que se precie.

El experimento consistió en averiguar cuanto más rápido sería el sistema haciendo un formateo completo del disco duro, poniendo todos los datos a cero, instalando la última versión del sistema y las aplicaciones que uso actualmente.
Para ello usé una aplicación llamada
XBench. Antes de formatear hice una copia de seguridad de mis datos, en otro disco y ejecuté la aplicación. Guardé el archivo con los resultados para comparar más tarde.
Mientras veía una peli en el salón con el sistema de cine en casa a toda pastilla (mi señora y la niña habían salido de paseo), el ordenador se encargaba de formatear e instalar.
Al cabo de una hora más o menos ya estaba el nuevo sistema pidiéndome mis datos personales para crear la cuenta de administrador.
Bueno, como uno es padre de familia y también debe dedicar tiempo a los suyos, la completa instalación de todos los programas con sus respectivos números de serie, claves de activación, cuentas de correo, claves de seguridad del sistema, de acceso a webs, etc. etc., se terminó anoche.
Tiempo total empleado: unas cinco horas, más o menos.
Sí, no es mucho, pero siempre que uno tenga a mano todos los discos de instalación con las aplicaciones y sus respectivos códigos de registro. De ahí lo de laborioso.
Aparte de eso, se optimizó el sistema eliminando los idiomas que no se van a usar con él.

Y llegó el momento de volver a poner a prueba el rendimiento del mismo.
Arranqué el XBench, lo dejé terminar, salvé el archivo con los resultados y abrí el anterior para comparar.

¿Sabéis cuanto más rápido es el sistema ahora?

¡¡¡ NADA !!!

Los resultados son casi idénticos, con unas mínimas variaciones dentro de lo normal.
Y eso me alivia y me alegra, porque de haber arrojado resultados diferentes, significaría que todo lo acumulado por años de instalaciones, desinstalaciones, actualizaciones y demás acciones típicas en un ordenador influiría en el sistema.
Y no lo hace, lo cual demuestra (una vez más) la robustez y estabilidad de un sistema aclamado por los expertos como el más avanzado hoy en día para un ordenador personal.
Que venga ahora cualquier experto en sistemas de microsoft y demuestre la misma estabilidad y robustez.
Ya lo dice el refrán: “No hay más ciego que el que no quiere ver”.

Nota: como siempre, sigo poniendo los nombres de windows y microsoft en minúsculas porque no se merecen mi respeto.
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